Cruz Roja nació de una idea: una idea que no era nueva, pero que nadie había sabido darle forma. La persona que logró esto fue Henry Dunant, un empresario suizo que se topó con los horrores de la guerra en un viaje de negocios en 1859.

Al ver miles de heridos abandonados a su suerte entre los cadáveres que dejó la batalla de Solferino, fue tal su impresión que se acercó al pueblo más cercano a pedir ayuda para atender a los heridos y lo consiguió, no sin esfuerzo. Ese fue el germen de la actividad a la que dedicó el resto de su vida: la fundación de Cruz Roja a nivel mundial.

Esta vivencia quedó plasmada en ‘Recuerdo de Solferino’, el libro de Dunant que fue también germen de la Convención de Ginebra y del humanitarismo. En él, se reclama la creación de un cuerpo de voluntarios al servicio de los heridos de guerra.

Poco tiempo después, en febrero de 1863 nació lo que hoy conocemos como el Comité Internacional de la Cruz Roja. Este movimiento altruista se extendió como la pólvora con la creación de sociedades nacionales. La española fue la séptima en todo el mundo y fueron dos navarros, Nicasio Landa y el Conde de Ripalda, los fundadores de Cruz Roja Española el 6 de julio de 1864.

El Origen de Cruz Roja en Álava fue muy similar al de la Cruz Roja ideada por Henry Dunant, fundador del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Nos situamos el 25 de mayo de 1872. Ese sábado hacía pocas semanas que había estallado la Tercera Guerra Carlista, la contienda que dividió a Euskadi. Entonces, 104 personas lideradas por el Diputado General, D. Estanislao Urquijo y Landaluce, se reunieron en la Diputación y fundaron Cruz Roja en Álava. Además, en el mismo acto, apremiaron a crear el cuerpo de Damas Enfermeras. Nuestra primera misión: atender a los soldados heridos en la contienda.

Sin embargo, Cruz Roja en Álava no solo atendió a los soldados heridos en conflictos bélicos, sino que, desde muy temprano, desarrolló programas sociales dirigidos a colectivos vulnerables. Las viudas de la Guerra de Cuba, las mujeres embarazadas de familias con pocos recursos en los años 20 del s. XX, las raciones de hígado de bacalao y galletas a menores en la posguerra, el desarrollo de programas para controlar la diabetes en los años sesenta hasta la actualidad donde voluntarias y voluntarios acompañan a personas mayores en situación de soledad o se ayuda a menores de familias vulnerables para mejorar su rendimiento académico.

En el paso de los años nos hemos ido adaptando a los tiempos y a las necesidades de la población alavesa. Ahora estamos cerca de la gente y ayudamos a las personas que lo necesitan: mayores, emergencias, desastres, accidentes, cooperación. internacional, inmigración, refugiados, asilados, mujeres, infancia, juventud, población reclusa y su reinserción, discapacidad, sida, drogodependencias, reagrupación familiar, empleo de colectivos vulnerables y su formación, prevención y promoción de la salud, víctimas de las guerras… Un recorrido muy largo para la organización que demuestra que se han hecho bien los deberes desde el inicio de su andadura el 25 de mayo de 1872.

* En 1859, Henry Dunant trasladó a los soldados heridos en la batalla de Solferino hasta la cercana población de Castiglione a la luz de antorchas que iluminaban el trayecto. Ese acto fue el germen que 4 años después impulsó la creación de Cruz Roja. Cada año, las cerca de 190 sociedades nacionales envían representantes a Italia para recordar esa fecha en un desfile de antorchas que realiza el mismo recorrido.